El escenario competitivo del sector automotriz está impulsando un proceso de cambio en los modelos de negocio y en los factores determinantes de su éxito. Existen principalmente dos fenómenos, omnipresentes y altamente interdependientes, que caracterizan al sistema económico y social en su conjunto, pero al sector automotriz en particular: la transformación digital y el enfoque en los desafíos ambientales.
Aunque ambos fenómenos ofrecen grandes oportunidades técnicas, de gestión, económicas y financieras, también sitúan a las empresas en una posición de gran incertidumbre respecto al modelo de negocio a adoptar. En particular:
- Las tecnologías digitales facilitan una mayor eficiencia en los procesos de producción, garantizando altos niveles de innovación en los procesos organizativos y en los modos operativos de gestión interna y externa.
- El enfoque absoluto en la sostenibilidad ambiental se traduce en una reducción de la llamada «huella ambiental», obligando a las empresas a innovar y, en ocasiones, a revolucionar radicalmente su forma de operar.
El sector automotriz es uno de los más afectados por estos dos fenómenos. En detalle, el proceso de digitalización y sostenibilidad de la movilidad no se limita simplemente a añadir nuevos componentes digitales o nuevos motores. Según un estudio realizado por PwC, la industria automotriz reducirá los ciclos de vida de los modelos de automóviles de un promedio de 5 a 8 años a solo 1 o 2 años. Esto significará, sin duda, que los clientes no cambiarán de coche cada año, sino que se ofrecerán actualizaciones periódicas para los vehículos que ya están en el mercado.
Paralelamente, surge un nuevo desafío: la seguridad de los datos. Esta se convertirá en una prioridad en los próximos años, incluso para los fabricantes, y se materializará mediante campañas de educación pública sobre la seguridad de la conectividad vehicular.
Desde hace algunos años, los mercados se centran en la personalización de la experiencia del cliente, y la industria automotriz sigue esta tendencia. Las estrategias de mercado ya están comenzando a calibrarse verticalmente en función del individuo. En un mundo cada vez más conectado, los coches no podrán ser ajenos, sino que deberán integrar el concepto «smart» que abarca progresivamente todos los objetos cotidianos (smart-phone, smart-TV, smart-home, etc.).
La nueva era de la industria automotriz puede expresarse, según algunos, a través del acrónimo PACE, que identifica las tendencias clave:
- Personalización: entendida verticalmente, abarcando toda la experiencia relacionada con el mundo del automóvil.
- Automatización: todas las grandes industrias automotrices trabajan en la tecnología de conducción autónoma.
- Conectividad: la necesidad de ofrecer al cliente una experiencia de conectividad fluida e ininterrumpida.
- Electrificación: es la tendencia más fuerte de la industria.
En este contexto, es esencial ofrecer al cliente una solución de «diagnóstico» y «cuidado» personalizada (P), automatizada (A) y conectada en tiempo real (C): Eureka SmartCar (E).

